Érase una vez una anciana reina, un joven príncipe heredero y una gata con corona que vivían en lo alto de la montaña.
La anciana dama llevaba ya varios años reinando y estaba harta y muy cansada.
Un día decidió que antes del verano el príncipe debería casarse y ocupar el trono:
-¡Despierta!, le grito la reina
Tu y yo tenemos que hablar.
-¡No puedo más!, ¡Tienes que casarte y punto !
El príncipe apartó su desayuno. Se le quitaron las ganas de comer porque la reina hablaba…hablaba…hablaba y hablaba sin parar.
-No sé que te pasa.
¡Todos los príncipes se han casado menos tú! A tu edad yo ya me había casado dos veces.
La reina siguió hablando hasta la noche y el príncipe completamente mareado, por fin cedió.
-Esta bien, madre, me casaré. Pero no conozco a ninguna princesa que me guste.
La reina se levanto de su asiento y brindó:
-¡Por tu felicidad!
Aquella noche, la reina buscó su lista de princesas y no hubo castillo, ni alcazar ni palacio al que no llamara.
La princesa Aria de Austria , quien interpretó una estridente ópera en honor del príncipe, pero antes de que acabara ya la habían echado.
La princesa Dolly llegó desde Texas haciendo malabarismos y magia (la única que se divirtió fue la gata)…pero la reina y el príncipe se aburrían.
La siguiente fue una sonriente princesa que llegó de Groenlandia, pero no impresionó a nadie.
Después llegó una princesa muy alta y delgada.
-¡Vaya con esos brazos tan largos! Seguro que puede saludar a todo el pueblo- dijo el príncipe.
Pero la princesa llamada Rahjmashputtin, de Bombay, empleó sus largas piernas para salir corriendo del palacio.
La reina y el príncipe se miraron con tristeza. Ninguna de las princesas les había gustado.
¡Un momento!- exclamó el paje-
Todavía queda una princesa.¡Tachín tachín!
Les presento a la princesa Magdalena y a su hermano el príncipe Azul.
De pronto, el príncipe se quedó sin respiración y su corazón empezó a latir.
¡Qué príncipe tan guapo! Y el príncipe Azul, comento lo mismo: ¡Qué príncipe tan guapo!
Fue una boda muy especial. La reina lloraba sin parar.
Desde entonces los príncipes viven juntos. Como rey y rey y la reina por fin puedo descansar.
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