¿Ley del libro y la lectura?
La Paz, 23 de abril de 2013
Ayer 22 de abril, vísperas del día del libro, leí
en La Razón que se había sancionado la Ley del libro y la lectura, sin embargo
hasta ahora no tengo conocimiento de que la ley haya sido promulgada por el
presidente del Estado Plurinacional Evo Morales Ayma.
Hoy, 23 de abril, se celebra el día del libro… Sí,
es un día para celebrar, el objeto libro es fundamental para la historia de la
humanidad. Sin embargo ¿Qué sería de los libros sin la lectura? Nada, no sería
nada. En ese sentido nos cuestionamos la ley del libro aprobada por distintas
instancias gubernamentales en los últimos meses; aclaramos de antemano que
trabajamos con un documento en PDF al que pudimos acceder en internet, sellado
en fecha 17 de diciembre del 2012 por la Asamblea Legislativa Plurinacional,
así que no conocemos últimas modificaciones.
Sin embargo, y a la luz de distintas observaciones
que se le han hecho a la ley “Oscar Alfaro”, creemos que los lectores somos
quienes seremos realmente incididos por ella. La comunidad lectora es el principal
actor de una ley de la lectura y un plan de fomento lector, sin embargo ello no
parece ser la prioridad en la actual ley, en cuya exposición de motivos se lee:
“Y todos sabemos que en un mundo que avanza, el que se
queda estático, retrocede, por ello se promoverá a la industria editorial
boliviana en busca de tener los instrumentos necesarios para posicionarnos en
los que producen grandes cantidades de libros.”
Así es, toda la
exposición de motivos demuestra que esta ley pretende que seamos un país
posicionado entre los grandes productores de libros. Nos preguntamos, ¿de qué
sirve ser meros productores de objetos, de papeles, de líneas que carecen de
sentido y de valor si nadie las lee, si nadie les da sentido, vida y
significado?
Bolivia debería ser
un país productor de lectores. A partir de allí podríamos hablar de un país
productor de libros, es decir, un país que de oportunidades equitativas a todas
las personas de ser agentes activos de su formación: lectores conscientes y
críticos de su realidad, capaces de producir textos reflexivos y creativos,
capaces de producir arte, literatura, ensayo, información y leyes escritas
correctamente, a partir de una lectura profunda de la realidad, de nuestra
realidad.
Una ley del libro
que se enfoca en el libro, y que en su segunda parte parece tener como
“pastiche” hermosas frases alrededor de la lectura como “un derecho”, no
debería si quiera explicitar en su nombre o título el énfasis real que tiene
(“ley del libro y la lectura”, la lectura viene en segundo plano): el de
producir libros para venderlos, con impuesto cero.
Sí, en la ley se
propone hacer un FONDOLIBRO, nuevamente un fondo para los productores de
libros, y en segundo lugar para acciones de fomento lector, pero muy en segundo
plano. Además de un Comité que no tiene en cuenta a la sociedad civil, a
instituciones y personas que llevan más de 10, 20 e incluso 30 años dedicados
al fomento, promoción y animación de la lectura.
El fomento a la
producción editorial es sin duda el énfasis que tiene esta ley, que parece
haber “colgado” como decorado en sus páginas un matiz de fomento a la lectura.
Sin embargo, ya se ha propuesto, en el Artículo 11 de dicho documento, qué
hacer con
“Los libros, enciclopedias, revistas y otros
materiales afines, incautados por hechos de contrabando o narcotráfico, serán
entregados al Ministerio de Educación para que los mismos sean distribuidos
entre las bibliotecas que integran el Sistema Plurinacional de Archivos y Bibliotecas.”, para recién en el Artículo 12 hablar de la
implementación de Bibliotecas.
En
el artículo 6 inciso f) vemos otra incoherencia, además de las faltas de
ortografía y otros errores: f)
Adquisición de activos muebles e inmuebles, destinados al fortalecimiento del
Fondo Editorial del Libro Boliviano (FONDOLIBRO).
Podríamos
seguir y seguir… Sin embargo, como agrupación dedicada a la lectura, el
Colectivo Bolivia Lee propone que se revise urgentemente la ley, para primero
enfocarla a sus actores principales: los lectores. Y al decir lectores queremos
decir lectores de textos: libros, textiles, películas, canciones… lectores de
la realidad, y no que se beneficien los “productores de libros”, editores,
libreros y etc., sino que se generen verdaderas políticas públicas para el
beneficio de la comunidad.
Exigimos
además que la sociedad civil, personas e instituciones relacionadas al fomento
lector, participen activamente de la reglamentación de la ley, así como del
diseño y aplicación del Plan Plurinacional de lectura, tomando en cuenta
propuestas desinteresadas que lo único que buscan es fomentar una sociedad
lectora, que ejerza libremente sus derechos y sea activa participante de su
realidad.
Jessica Freudenthal
Colectivo Bolivia Lee
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